Se llamaba como yo. 8: (Epílogo)
Transcripción
Hoy es 27 de junio. Hoy hace 65 años del atentado de mató a la niña Begoña Urroz. Y hoy es, también, el Día de las Víctimas del Terrorismo. Por eso, queríamos volver con este epílogo. Porque una sabe cuándo empieza una historia, pero nunca sabe cuándo termina. Aquí va el episodio. Gracias por escuchar.
Bego: Hola, Isabel. ¿Qué tal estás?
Esta historia terminaba en el episodio anterior, donde tenía que terminar, en la cocina de Isabel. Pero, justo cuando estábamos a punto de cerrar…
Bego: Ya he recibido lo del expediente de mi hermana. Bueno, a ver. Que son dos hojas, como digo yo.
El Ministerio del Interior te mandó el expediente sobre tu hermana. Ese expediente que habías pedido cuando estábamos tratando de ver si tu hermana aparecía en alguna lista. Ese expediente que, pensábamos, nos ayudaría a saber cómo se había tratado el caso de tu hermana. Así que cogiste el expediente, nos fuimos al estudio y nos pusimos a grabar.
Isabel: Cuéntame qué es ese expediente, porque para alguien que no lo conozca, ¿no? De repente te llegó esto…
Bego: Sí. Esto es un expediente en el que mis padres solicitan la indemnización por el fallecimiento por atentado terrorista.
En ese expediente había varios documentos: el primero era eso: una solicitud en la que tus padres pedían que les indemnizaran por la muerte de su hija como una víctima del terrorismo.
Isabel: ¿Qué dice la carta? ¿Me la puedes leer?
Bego: Sí, aquí en este caso pone los datos de mis padres y pone que su hija falleció el 28 de junio del 60, el 27 fue el atentado… Víctima del primer atentado que se produjo en la estación de Amara mediante la colocación de una bomba. Como consecuencia de lo anterior, la hija de los suscribientes fue la primera víctima del terrorismo.
Isabel: ¿Puedes leer eso otra vez?
Bego: Sí. Que “como consecuencia de lo anterior, la hija de los suscribientes fue la primera víctima del terrorismo”. Punto.
Punto. Tus padres, solicitando al Ministerio del Interior que reconocieran a su hija como la primera víctima del terrorismo. La solicitud tiene fecha del año 1992.
Ese año, el 92, había aparecido una ley para resarcir a víctimas de bandas armadas y elementos terroristas. Se llamaba así. Quizá alguien les dijo que podían optar a esas ayudas, que ellos también podían ser reconocidos como víctimas del terrorismo.
Isabel: Es posible que se publicitaran así en la tele, quizá. En la tele, en la radio, de repente, que se dijera “Oye, han salido unas ayudas.”
Bego: Sí, puede ser.
Y sí, a ti te sonaba. Te sonaba que tu madre había hablado con un abogado.
Bego: Pues no sé, sería un conocido de alguien, de algún amigo. Porque a ver, nosotros no tenemos, como digo yo, conocidos abogados ni nada. Pues o bien por la parte de Isabel o no sé, o por alguien, algún amigo o lo que sea… Le habría dicho “Oye, vamos a rellenar esto”. Y ya ves, son dos hojas y media y lo presentas allí.
A esa solicitud, tus padres habían adjuntado algo: un informe policial que habían pedido a la policía de Gipuzkoa.
Bego: Consta de informe de acción terrorista en esta comisaría. Si bien no puede atribuirse la autoría a ninguna organización al no haberse reivindicado tal hecho.
O sea que la policía decía que sí, que tu hermana había muerto por un artefacto en el año 60, pero que no se podía atribuir la autoría a nadie.
Bego: Entonces… Resolución, aquí pone, sí, efectivamente. “Adjunto se elevan a la consideración para la resolución que estime procedente, acordar las actuaciones seguidas…”
Y el siguiente documento en ese expediente era la respuesta del Ministerio del Interior a aquella petición
Bego: “… del 60 procede confirmar la propuesta de Resolución Desestimatoria…”
Desestimatoria…
Bego: … ya que en la fecha en que se produjeron los hechos no existía cobertura legal para la concesión de ayudas…
Fuera de plazo…
Bego: … ha de entenderse prescrita.”
Acción prescrita.
Bego: Eso es.
O sea, que se la denegaron.
Bego: Eso es.
He hablado con varias abogadas y todas me han dicho que esa denegación era de esperar: que el caso de tu hermana no podía entrar en esa ley.
Isabel: Según esa ley, era muy difícil que indemnizaran a tu hermana, a tu familia. ¿Por qué? No tanto por los plazos, sino porque la muerte de un hijo o de una hija solo da derecho a indemnización si los padres dependen económicamente del hijo. o sea que incluso si hubieran estado dentro del plazo, tampoco se la hubieran dado
Bego: Tampoco le hubieran dado.
Isabel: Tampoco les hubieran indemnizado. Porque no dependían del hijo. Además, las ayudas son… Si muere un sujeto improductivo, o sea, tu hermana es un sujeto que no es.
Bego: Improductivo, sí
Isabel: No hay resarcimiento.
Resarcimiento. Esa era la palabra que se usaba en la ley. Pero era un resarcimiento material. Es decir, era una ley que reparaba solamente el plano económico. Y todo esto, claro, se lo tuvo que decir aquel abogado que les ayudó con la solicitud.
Isabel: Entonces ellos probablemente sabían que no les iban a dar dinero. ¿Y entonces, por qué hacen esto?
Bego: No, ellos no lo hacían por el dinero, estoy segurísima.
Isabel: ¿Entonces qué querían?
Bego: Yo creo que ellos querían que fuera reconocida, que fuera visible, que supieran que había muerto una niña en un atentado. Estoy convencida.
Isabel: Que alguien les abrazara, básicamente.
Bego: Sí, sí, sí. Claro, que les reconocieran.
Isabel: O sea que quizá… Mira, se me pone la piel de gallina. Que quizá tus padres, sabiendo que no les iban a dar la ayuda, dijeron “pero aún así queremos que se nos reconozca”.
Bego: Sí, pues seguramente.
Y pienso entonces en tus padres, Jesusa y Juan, rellenando esos papeles sabiendo que no les iban a dar la ayuda, y pidiéndola, aún así. Y pienso que quizá entonces, tu aita y tu ama estuvieran buscando un reconocimiento, una reparación simbólica, antes de que las leyes se ocuparan de eso. Y pienso entonces que Jesusa y Juan estaban haciendo un gesto pionero.
Bego: Que ya ves, contestaron que desestimada y todavía se callaron más. Y todavía se callaron más.
Isabel: ¿En qué sentido?
Bego: Pues porque a ver, yo igual… Yo pienso que si aquí les hubieran dicho que sí, entonces seguramente igual antes se hubiera hablado de mi hermana. Seguramente. Ya ves desde cuando no se ha hablado, ¿no? O sea esto, 92, y se empieza a hablar en el 2010. Entonces mis padres ya hicieron… Yo creo que como les contestaron que no, yo creo que ya entonces desistieron y ya hablaron todavía menos. No sé como decir, menos, es como que les habían borrado, ¿no? Supongo que les haría mucho daño. Y entonces cerraron carpeta.
Isabel: Claro, O sea…
Bego: Cerraron, dijeron. Se acabó.
Isabel: Años 60, nadie les hace caso. Año 92, salen unas leyes y no les reconocen. Año 2000, Ernest Lluch les hace caso y lo matan.
Pero esos papeles aún contaban una cosa más. Una cosa de esas que me gustan a mí: una cosa de fechas. Tus padres enviaron esta solicitud al Ministerio del Interior en octubre del año 92. Y el libro del vicario Pagola, el libro que contenía aquella nota al pie que, de alguna manera, lo inició todo, se publicó un mes después.
Isabel: Estaba pensando también que, si a tus padres les hubieran reconocido en este momento, si la ley hubiera reconocido o si alguien hubiera leído esto y hubiera dicho “Bueno, no la podemos indemnizar, pero podemos reconocerla” o algo así… Este podcast no habría existido.
Bego: No, no, no, no, Seguramente no.
Isabel: O sea, yo veo aquí como dos caminos alternativos, ¿no? Este, el que les reconocen y ya. Y luego el otro, que es como… Lluch, Pagola, no sé quién…
Bego: Lo que pasa es que esto salió… A ver. De eso no se habla, ¿no? Y a ti te llegó la noticia de que había habido una víctima…
Isabel: Es verdad.
Bego: Y no se había hablado de ella.
Isabel: Es verdad.
Bego: Y entonces había una hermana que sí había empezado a hablar porque yo estaba con… Porque yo la única… El principio de lo que yo he hablado, con quien hablé, fue con esa agrupación Bizikidetza. Y ellos me llamaron, me dijeron “vamos a hacer en la sukaldea de de Isabel y vamos a entrevistar a todos”. Y dije “pues sí, ¿por qué no voy a ir?” Si me estaban diciendo que era una reunión de todos para hablar todos sin ningún ánimo político, sino como vecindad, dije “bien, a ese nivel pequeño”, digo “voy a empezar a hablar”. Entonces… Ya no sé…
Isabel: No sí, sí me estabas diciendo que no tenía razón. Y tienes razón, que igual sí que hubiera existido este podcast, porque…
Bego: Claro.
Isabel: Porque yo lo que quería era contar la historia… Es verdad.
Bego: De de alguien que no, que vamos, que… Una historia de “de eso no se habla”.
Isabel: Es verdad. O sea que en realidad sí hubiera existido pero hubiera sido más corto.
Bego: Ya, porque… Ya, pero eso es porque te has metido tú donde te has metido, averiguando, averiguando y averiguando, sí. Es verdad. Es verdad. Pues gracias, Isabel.
Isabel: Gracias a ti, Bego. Gracias Juanlu que también estás aquí. Bueno, cariños, bukatu dugu. Eh… No sé. Ya encontraremos un final, porque no sé como vamos a acabar esta historia.
Isabel: Bai. Milla esker.
Bego: Milla esker.
Isabel: Milla esker entzuteagatik. Gracias por escuchar.
[Música]
