Cuando Loli teclea Peñagrande en internet aparecen varias entradas sobre el pueblo de Madrid.
Entre todos esos resultados encuentra algo que le llama la atención: una página que se llama “Madres olvidadas”.
Loli tenía 45 años.
Esa página ya no existe, pero ahí fue donde Loli se enteró de que no era la única que estaba tratando de entender su pasado.
Ahí fue donde se reencontró con ese nombre que alguna vez quiso olvidar: Peñagrande.



























