Se llamaba como yo. Episodio 5: El día
Transcripción
Las fechas son algo tan importante para la memoria… Hay días que no hace falta que marquemos en el calendario porque el cuerpo sabe que hace un año, que hace dos, que hace 50 años, pasó aquello. Como tu madre, cada 28 de junio, cuando llegaba el día de la muerte de su hija y no quería salir de casa, a pesar de que fueran las fiestas del pueblo. Seguro que tu madre no tenía que mirar qué día era, que cada verano, al llegar la fecha, lo sabía con el cuerpo.
En vuestra cocina, hemos hablado mucho de fechas.
Juanlu: Y aún siguen haciendo, el día 28 de junio el Congreso?
Bego: Sí, sí, sí, sí, Juan Luis.
Juanlu: Lo han puesto como el día de las víctimas.
Bego: Sí, de las víctimas.
Aunque bailamos siempre entre dos. Porque, aunque el Congreso eligiera el día 27 como día de las víctimas, la fecha señalada en tu casa era el 28. Porque la bomba explotó el día 27, sí, pero la niña, tu hermana, murió un día después.
Juanlu: Declararon el día en el Congreso, el día 27.
Isabel: Bueno. Ya lo escucharéis.
Bego: Mira, de hecho el día que…
Como si por un lado estuviera el día de vuestra memoria familiar y por otro lado el día de las víctimas del terrorismo.
Y es que la memoria tiene días íntimos, pero también tiene días públicos. Días en los que colectivamente decidimos celebrar algo y, esos sí, los marcamos en el calendario, como para no olvidarlos, para estar todos de acuerdo.
Hay una frase del filósofo Walter Benjamin que me encanta: dice que los calendarios no miden el tiempo como lo hacen los relojes. Y que, cuando decidimos celebrar un día concreto, como sociedad, lo convertimos en un monumento de consciencia histórica. Conciencia histórica, o sea, un monumento, pero que, en lugar de estar hecho de mármol, o de piedra, está hecho de tiempo.
Me gusta pensar los días de memoria pública así, como pruebas de los monumentos que una sociedad ha decidido erigir. Por eso, en este episodio, Bego, quiero que nos fijemos en ese monumento hecho de tiempo que es el día de las víctimas del terrorismo: en cómo se decidió erigirlo, en cuándo se eligió aquel día, en por qué se eligió a tu hermana.
Bienvenida, Bego, bienvenidas y bienvenidos a Se llamaba Como Yo. Una serie documental sobre tu hermana, la niña Begoña Urroz, sobre el silencio de tu familia… y sobre el ruido que lo rompió.
Una serie de (De eso no se habla) en coproducción con EITB Media y con el apoyo del Ministerio de Cultura.
Este es el episodio 5: El día.
Si un monumento es un reflejo de algo, lo es, sobre todo, del momento histórico en que se hace. Alguien, normalmente alguien con poder, decide hacer un monumento de una persona o de un hecho que considera importante en ese momento y, sobre todo, para ese momento.
Y para empezar este episodio, quiero que nos fijemos en ese alguien, en esa persona que dice “vamos a conmemorar esto y lo vamos a hacer así”.
Isabel: ¿Sí? Hola. Me llamo Isabel…
Desde que empecé a hacer esta serie, yo sabía que tarde o temprano iba a tener que hablar con José Bono,
Isabel: Estoy interesada en hablar con José Bono, para una entrevista sobre…
El presidente del Congreso en el año 2010, cuando se instauró el día de las víctimas.
Isabel: Para una entrevista sobre un tema que trató en el año 2010… Muy antiguo.
La verdad es que fue más fácil de lo que pensaba. Su secretaria me respondió rapidísimo, y ese mismo día Bono me llamó. Claro que se acordaba de tu hermana, de la niña. La niña, la llamaba. Y claro que podíamos hablar. Iba a mirar su agenda y me propondría un día. Antes de colgar, me preguntó quién pensaba yo que había matado a tu hermana. Le dije que el DRIL. Ese mismo día, me mandó un mensaje proponiéndome una cita. Sería la semana siguiente, en su casa de Toledo.
Bono: Bueno, vamos a ver cómo terminamos esto pronto, ¿eh?
Isabel: Bueno, igual le gusta la conversación.
Bono: Ya, pero es que tengo… a las 11 me recogen, media horita tienes.
Isabel: ¿A las 11? Tengo 24 minutos.
Bono: Eso es.
Isabel: Vaya.
Bono: Venga, a ver.
Bono me recibió en su salón: un salón amplio, con moqueta, con muchísima luz. Tenía poco tiempo, así que teníamos que entrar pronto en materia.
Isabel: No sé si esto, si me puede contar… El día de las víctimas. ¿Cómo se hace el proceso para elegir un día en honor a algo?
Bono: Normalmente las iniciativas surgen de grupos o de personas. En este caso, la iniciativa fue personal del Presidente del Congreso.
En la primera pregunta, Bono ya me dio varias respuestas: primero, me decía que sí, que la idea fue “del presidente del Congreso”, es decir suya, una iniciativa personal. Y, segundo, me contó por qué le parecía necesario establecer un día de las víctimas.
Bono: Pensé que a las víctimas del terrorismo había que dedicarles un día, había que recordarlas. Nadie muere del todo mientras no se le olvida. Y España tiene una obligación moral con aquellos que perdieron su vida a manos de terroristas y de desalmados.
Después, le pregunté cómo había conocido la historia de tu hermana.
Bono: Hacía tiempo que sabía de Begoña Urroz, pero con concreción específica fue a través de una publicación de Ernest Lluch en el que citaba a un sacerdote, a un canónigo de San Sebastián, Pagoda, que hablaba de manera indubitada y aparentemente con certeza moral, de que ETA había sido la autora material de aquel asesinato.
O sea, que Bono había llegado a la historia de tu hermana por el artículo de Lluch. Pero aquel artículo era del año 2000. Entre ese artículo y la elección de la fecha del día de las víctimas habían pasado 10 años.
Isabel: Es que estoy tratando de pensar por qué en el año 2010 pasan todas estas cosas. porque entre el año 2000 que Lluch publicó su artículo y que lo mataron y 2010 no pasó nada. Fue en el año 2010 cuando eso se recuperó. Pero usted me dice que lo conocía de antes
Bono: Vamos a ver.
Bono tenía apuntados datos, fechas, reuniones, personas con las que había hablado a lo largo de los años. Y se puso a consultarlo.
Isabel: ¿Lo anota todo usted?
Bono: Sí, como ves.
Isabel: Increíble.
Entre esos apuntes, Bono encontró una primera fecha: en diciembre del año 2009 le llegó una información sobre tu hermana. Pero no tenía anotado quién se lo había dicho, de dónde le había llegado.
Isabel: ¿Y no se acuerda de dónde vino esa información? Es que sería tan importante saberlo.
Bono: Yo no tengo ahora. Mentiría si te dijera que la tengo… La tengo presente. No la tengo anotada. No la tengo anotada, pero… Pero que fue en diciembre del 2009, sí.
De todas maneras, Bono me dijo que, para él, en todo esto, la fecha no era tan importante.
Bono: Para mí lo importante no era tanto la fecha cuanto dar homenaje a las víctimas. Elegir la fecha podía arruinar la pretensión y por eso había que hacerlo con cuidado. Y lo sometí a la consideración de las asociaciones de víctimas, que por entonces había varias y no todas tenían una relación buena entre ellas.
No era la primera vez en nuestra conversación que Bono decía esto “no arruinar la celebración eligiendo el día”.
Isabel: Esto que dice de arruinar ¿a qué se refiere? Como que no convenía que se arruinara por una fecha. ¿Qué quiere decir con eso?
Bono: Quiero decir que era muy importante la iniciativa, honrar a las víctimas, que la fecha era menos importante que el objetivo y que en la fecha podía haber discusión y desacuerdo. Y el desacuerdo en la fecha no podía arruinar el objetivo principal de honrar a las víctimas del terrorismo.
Y Bono me contó, que, justo para eso, para no arruinar el día, les hizo una propuesta a las asociaciones de víctimas:
Bono: Les propuse dos fechas. Esta, la del 27 de junio porque era el aniversario del asesinato de la muerte de Begoña Urroz, y también el 11 de marzo porque era un aniversario especialmente importante en la medida en que era el día en que en Madrid se produjo el atentado yihadista.
Esto me sorprendió muchísimo, Bego. Era la primera vez que alguien me decía que se habían manejado dos fechas para el día de las víctimas. Que la fecha de tu hermana no había sido la única. Y Bono me dijo, de hecho, que al principio la fecha elegida iba a ser el 11m.
Bono: Hubo acuerdo en un primer momento con el 11M y posteriormente mi jefe de Gabinete, hablando con Maite Pagazaurtundua…
Maite Pagazaurtundua era en ese momento la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.
Bono: Creyeron que era una fecha más adecuada la de Begoña Urroz y todas las asociaciones de víctimas, sin excepción, me la propusieron por unanimidad
Y una vez la decisión tomada, Bono se encargó de hacer las consultas de rigor. Consultó la fecha con José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del gobierno.
Bono: Y le pareció también muy bien el 27 de junio,
Con el líder de la oposición, MRajoy,
Bono: Que me dio su conformidad y me dijo “Pero sería bueno que no haya problemas entre las asociaciones de víctimas”. Y le dije “tema resuelto”.
Y finalmente, lo consultó con el rey,
Bono: Que desde el primer momento estuvo de acuerdo.
Y una vez todo cerrado, se puso a escribir el discurso
Bono: Este lo hice yo.
Recuerda el día con emoción
Bono: Sí, claro. ¿Cómo no me voy a acordar? Lo verdaderamente para mí emocionante y hermoso es que todas las asociaciones de víctimas estuvieron de acuerdo. Todos los partidos políticos estuvieron de acuerdo y el día es de los que no olvidaré.
[Música]
No sé si te acuerdas, Bego, de mi obsesión con esos 3 meses que pasaron entre aquel 11 de marzo en el que Bono anunció el día de las víctimas y el 27 de junio en el que se celebró. Esos 3 meses en los que alguien podía haber avisado de que había serias dudas de que tu hermana fuera la primera víctima de ETA. Le pregunté eso, si nadie le había avisado. Y me sorprendió: Bono me dijo que sí, que había tenido avisos. Como este:
Bono: Me llegó una noticia del Centro Nacional de Inteligencia que ponía en duda, no de una manera rotunda, pero introducía alguna duda en la autoría de ETA.
O este:
Bono: Y es verdad que algún diputado del PNV me hizo la consideración de que ETA no había asesinado a Begoña Urroz.
Ese debió de ser Josu Erkoreka, el portavoz del PNV en el Congreso en el año 2010 y que has escuchado en el episodio anterior
Bono: Lo escuché con atención porque su opinión me merecía respeto. Pero no fue determinante porque para mí era más determinante la escritura, el testimonio escrito de Ernest Lluch.
Yo llevaba algunas cosas para contrastar con Bono: comentarios de gente que se había referido a él en entrevistas y que ahora me tocaba preguntarle directamente a él. Por ejemplo, lo que me dijo el periodista de El País Luis Aizpeolea,
Aizpeolea: le puedes decir que yo te he comentado, que yo una vez le comenté este tema, mis dudas sobre este tema.
O lo que me había contado JM Rz Uribes sobre cuando él y el ministro del interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, escucharon que el día de las víctimas iba a ser el 27 de junio.
Uribes: De hecho, nos sorprendimos los dos, estábamos juntos cuando lo oímos, eso.
Bono: Bueno, si se sorprendieron fue porque no habían leído a Ernest Lluch, ni habían leído lo que hasta el momento se había escrito, algo que me sorprende mucho.
[Música]
Ahora, 15 años después de la elección de aquel día, mientras hablábamos en su casa de Toledo, Bono me dijo que era consciente de que tu hermana había sido víctima del DRIL.
Isabel: Terminamos ya, que se tiene que marchar. Usted me preguntó por teléfono quién pensaba yo que había sido… Usted en 2010 y 2011 en sus discurso decía que había sido ETA… pero es que esto luego siguió…
Y entonces, le pregunté, ¿cómo se rectificaba esto? Quién tenía que hacerlo?
Bono: Bueno, en la vida todos nos equivocamos y se equivocan los curas, se equivocan, los periodistas, se equivocan los políticos…. Y la gente que no es soberbia y que le gusta la verdad, lo mejor que puede hacer es, cuando se equivoca, rectificar. Rectificar es de sabios, claro, es de necios hacerlo a diario. Y este es un caso evidente por respeto, sobre todo a la persona a la que quitó la vida un grupo terrorista. Rectificar que no fue ETA porque es algo que parece probado y esto no significa ni mucho menos defender a ETA.
Se me acababa el tiempo, así que le pregunté si quería decirme algo más.
Bono: Pues que se trató de un error, que era un error en el que se podía caer con mucha facilidad porque no parece inducido voluntariamente por nadie. Pero se asentó como verdad incontrovertida y medios de comunicación lo proclamaron haciéndolo casi un dogma. Pero los dogmas a veces son falsos y este es un caso.
Isabel: Muchísimas gracias. Espero que no haya sido…
Bono: No, por favor. Lo que pasa que…
Isabel: Sí.
[Música]
La entrevista duró 32 minutos. Bono me regaló 8 minutos más de los que me había dado en un principio. Me fui de su casa pensando en el énfasis que hacía en la unanimidad, en aquello de que “no convenía arruinar el día” y, sobre todo, en aquella otra fecha posible para el día de las víctimas, en el 11M. Había sido la primera vez que alguien me decía que había habido dos fechas posibles para el día de las víctimas. Pero, debo decirte, Bego, que no era la primera vez que yo pensaba en el 11M mientras hacía esta serie.
[Música]
En el episodio anterior te conté que Bono hizo el anuncio del día de las víctimas justo el 11 de marzo, en un acto de homenaje a las víctimas de aquellos atentados yihadistas en Madrid. A mí siempre me ha llamado la atención eso: que justo ese día, el 11M, se anuncie que se va a instaurar el día de las víctimas, pero que el día elegido sea otro. Eso, por un lado. Por el otro, el 11M era ya el día europeo de la memoria de las víctimas del terrorismo. Lo decretó el parlamento europeo en el año 2004, pocas horas después de los atentados. ¿Hacía falta elegir otro día? Así que cuando Bono me contó que habían barajado también la fecha del 11M como el día de las víctimas, fue como confirmar mi sensación de que algo había pasado entre ambas fechas. Desde entonces, he hablado con mucha gente sobre esto: he contrastado muchas fuentes, y he leído mucha prensa de aquel año 2010. Hay hasta un artículo del diario ABC que asegura que, en la mañana del 11 de marzo de 2010, o sea, el día en que se anunció la fecha en el Congreso, el discurso que tenía preparado José Bono decía esto: «A partir de hoy se conmemorará en toda España cada 11 de marzo el Día de las Víctimas del terrorismo». Y que, poco antes de leerlo, lo cambió para que dijera esto otro:
Bono: La decisión unánime de que ese día sea el 27 de junio de cada año.
O sea que parece que quizá la pugna entre ambas fechas llegó hasta el mismo día en que se anunció que el día de las víctimas del terrorismo sería el 27 de junio.
[Música]
Había empezado este episodio con una metáfora: la elección de un día en el calendario como un monumento hecho de tiempo. Y, si un monumento es un reflejo de algo, lo es, sobre todo, del momento histórico en que se hace. Es como decir: en estos momentos, para esta sociedad, es importante celebrar este día. Y por eso creo que, tan importante como entender cómo se eligió la fecha, es entender por qué se eligió esa fecha. Y creo que tiene que ver justo con eso: con el contexto.
Presentadora: Mediodía en el Congreso. Suena la campana. El presidente entra en el hemiciclo y, sin preámbulos, va directo al grano a la lucha contra el terrorismo.
En el año 2010 gobernaba el partido socialista, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente. Zapatero llevaba gobernando desde el año 2004. Había ganado las elecciones solo tres días después de los atentados del 11M y sus años de gobierno estuvieron marcados por la sombra de aquellos atentados. Y, sobre todo, por la crispación en torno a un tema: el terrorismo.
Rajoy: Es usted radical y además hace ostentación…
Casi me había olvidado de lo que fueron aquellos años. Esto que se oye, por ejemplo, es el primer debate sobre el estado de la Nación del Gobierno de Zapatero después de ganar las elecciones, en el año 2005.
Zapatero: El fin de la violencia no tiene precio político. Pero la política puede contribuir al fin de la violencia.
Aquí, Zapatero diciendo que aspiraba a acabar con ETA y que para ello iba a dialogar. Y Mariajo Rajoy, el líder la oposición, que le respondía así:
Rajoy: Es usted quien se ha propuesto cambiar de dirección. Traicionar a los muertos y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento.
Ya los oyes: los abucheos vienen desde la bancada del PSOE. Los aplausos, desde la del PP. Rajoy había dicho que, al negociar con ETA, Zapatero estaba “traicionando a los muertos”. Y la polarización llegó también a las calles
[Gritos manifestación]
Aquellos años hubo varias manifestaciones en contra del diálogo con ETA.
Presentador: Con el eslogan principal de la pancarta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, “Por ellos, por todos. Negociación en mi nombre no”
Pero a esas manifestaciones no iban todas las víctimas.
Isabel: ¿Tú fuiste a aquellas manifestaciones?
Pablo: No. No fui.
Este es Pablo Romero, periodista y también víctima: a su padre, que era militar, lo mató ETA en el año 1993. Pablo recuerda muy bien aquellos años
Pablo: 2005 y 2006, pues creo que todos fuimos testigos de una serie de manifestaciones masivas que digamos que convocaban a las asociaciones de víctimas, pero que en primera fila siempre habían personas pertenecientes al Partido Popular, cargos del Partido Popular y de vez en cuando algún obispo descarriado.
Y es que Aquellas manifestaciones no las organizaban todas las asociaciones de víctimas
Pablo: Ni mucho menos todas las asociaciones de víctimas. Había un montón de asociaciones, que se negaban a ir a esas manifestaciones porque veían lo absolutamente manipulados que están en esas convocatorias. No eran convocatorias a favor de las víctimas, eran convocatorias en contra de: en contra del gobierno, en contra del diálogo, en contra…
Pablo me ha acompañado mucho en esta serie, Bego. Con él, como víctima y como periodista, he hablado mucho sobre el papel de las víctimas en el panorama político de aquellos años.
Pablo: De repente, ETA, al volverse un arma arrojadiza, entra en el tuétano del Partido Popular y luego entrará en el tuétano de otros partidos como Ciudadanos o Vox. Y se erigen como los los propietarios y los explotadores de ese dolor, ¿no? A partir de ese momento éramos automáticamente del Partido Popular. Y eso creo que fue una de las revictimizaciones más dolorosas que uno puede figurarse. Porque a partir de ese momento cristaliza esa idea en la sociedad, con lo cual se aprovechan del silencio de las víctimas, de muchas de ellas, para hacerse dueños de ese capital social, de ese capital emocional de la sociedad. Y eso es instrumentalizar el dolor.
Isabel: Para alguien que lo escuche puede ser fuerte esto de la instrumentalización.
Pablo: Lo es. Pero es que no se me ocurre otra palabra. La manipulación del dolor social genera un rédito político. Y eso no lo digo yo, es de primero de políticas.
[Música]
Ahora las víctimas son muy visibles, pero no siempre fue así. Haciendo esta serie, me han hablado mucho del abandono que han sufrido. Sobre todo las primeras víctimas. Una persona con la que hablé mientras investigaba me llegó a decir que, en algunos atentados de los años 70, no iba gente “ni a recoger los casquillos”. El olvido absoluto.
También me han hablado mucho, haciendo esta serie, sobre la culpa por aquel olvido. Me acuerdo especialmente de una conversación con Luis Aizpeolea.
Aizpeolea: Hay un cierto sentimiento de culpa en los medios de comunicación, del abandono real, porque es verdad que las abandonamos. Es una autocrítica que yo llevo haciéndomela desde hace tiempo. Todos, todos, en los años 80, 90, pues las víctimas… Como pensábamos que esto de ETA había que arreglarlo por la vía del diálogo, que no estorbaran a las víctimas y no se les hizo caso. Incluso por debajo de una mínima humanidad que en esto no cumplimos, ¿no? Ya digo, no sólo los políticos, tampoco los medios de comunicación.
Pero en esta serie hemos hablado, también, de cómo hubo un cambio: de cómo los atentados dejaron de ser cosas que pasaban y ya, y las víctimas empezaron a tener conciencia de ser víctimas y a reclamar su lugar en la sociedad. Y así fueron naciendo las primeras asociaciones de víctimas, en los años 80, y se crearon las primeras leyes, en los años 90. Y así, poco a poco, las víctimas fueron saliendo de la invisibilidad.
Y así llegamos al año 2010. El año en el que se instauró el día de las víctimas. El fin de ETA se sentía cada vez más cerca: ese año, por ejemplo, la izquierda abertzale presentó un documento en el que descartaban el uso de la violencia como forma de hacer política. Un documento que marcaba un cambio de rumbo. Y, hablando de fechas, fíjate qué casualidad, ese documento se presentó el 15 de febrero del año 2010. Exactamente el mismo día que tu madre y tú asistíais al homenaje en el ayuntamiento de Lasarte. Aquel primer homenaje.
En ese momento no lo sabíamos, pero aquel año de 2010 ETA cometería su último atentado. Eran tiempos de apuntalar el relato. El relato, es decir, cómo se contaría la historia después.
[Música]
Desde que empecé a hacer esta serie, siempre pensé que si quería que alguien me hablara de la relación entre ese contexto de final de ETA y el día de las víctimas solo podía ser una persona.
Isabel: Preguntar ¿qué ha desayunado hoy?
Zapatero: Sí, he desayunado después de correr, que suelo ir a correr. He desayunado unos huevos revueltos con un café con leche.
Me reuní con José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente entre 2004 y 2011, en su despacho de Madrid. Es un despacho que da a la calle, y se colaba bastante ruido, sobre todo de tráfico. Zapatero me preguntó cómo estaba tu familia. Y yo le conté sobre esta historia que estábamos haciendo. Y le expliqué por qué había ido a hablar con él: quería hablar sobre aquel año 2010 en el que, de repente, todo confluyó para romper el silencio en torno a tu hermana.
Isabel: Fue cuando pasaron tres grandes cosas: una fue el homenaje en Lasarte; la publicación del libro Vidas Rotas; y el periodista Jesús Duva leyó eso y fue a hacer un reportaje, titulando “La primera víctima de ETA”. Y ahí ya… La primera.
Zapatero: Sí, causó estado. Se estableció como una verdad oficial.
“Causó estado”, dijo como hacia dentro, como pensando. Causó estado. Verdad oficial.
Zapatero: Pienso que el hecho de que el atentado fuera en el País Vasco pues era inercialmente fácil pensar que ETA podría haber sido el autor.
Zapatero me habló varias veces de eso, de lo “inercialmente fácil”, o sea, de la inercia. De que era fácil pensar que era ETA por varias razones: porque fue en el País Vasco, y también porque el DRIL era un grupo prácticamente desconocido.
Zapatero: Yo creo que si hubiéramos hecho una encuesta entre toda la Policía y la Guardia Civil no habría dado ni el 1% de conocimiento al DRIL.
¿Y cómo pasó aquella “verdad oficial”, como la había llamado Zapatero, a convertirse en el día de las víctimas frente a otras fechas posibles? Le pregunté por aquella pugna entre fechas.
Isabel: Ya existía una fecha de homenaje a las víctimas de terrorismo en Europa, que era el 11M. ¿Por qué había necesidad de que fuera otra?
Zapatero: Es evidente. El 11M fue el atentado terrorista más duro que hemos sufrido por el número de víctimas tan terrible.
Zapatero, claro, tenía mucho que decir sobre el 11M.
Zapatero: Porque aquí tuvimos un momento fundacional de la conspiración y de los fake news, que fue toda la teoría de la conspiración sobre el 11M. Y eso hacía obviamente muy difícil que la fecha del 11M, que hubiera sido la natural porque había sido el atentado más brutal, pues se hubiera consolidado como el Día de las víctimas.
Y parece que, ante esa imposibilidad, como decía Zapatero, la fecha de tu hermana apareció como una alternativa.
Zapatero: Tenía dos cualidades, ¿no? Uno que era la primera y una niña. Y dos que eran el País Vasco. Y eso pues lleva el apellido inercial de ETA.
Como si tu hermana lo cumpliera todo: ser una niña, el epítome de la inocencia; haber sido asesinada por ETA; y haber sido la primera.
Zapatero: Yo sabía que había alguna polémica sobre el día que fuera. Interpreté que ese día se había escogido porque era el día que garantizaba el consenso.
[Música]
Tu hermana como una víctima de consenso.
Zapatero: Y junto a ello, sin duda, sin duda, cerrar toda la historia de maldad intrínseca a lo que significa el terror, matar, para ETA, pues era muy evidente que ese primer atentado terrorista cuadraba perfectamente para cerrar toda una historia de terror y de maldad. Sí, en el contexto en el que estábamos intentando un final con el diálogo, pues hubo una puesta en primer plano de las víctimas como un elemento de confrontación, de desgarro moral. Esta es una reflexión que a mí me ha angustiado y lo digo sinceramente. Me ha angustiado mucho. Cuando las víctimas de ETA empezaron a ocupar un papel central. Al poco tiempo acabó siendo un elemento de politización. Y era… Claro, cada vez que las víctimas convocaban una manifestación contra el diálogo con ETA, pues yo sufría. Yo sufría. Debo decirlo. Creo que es la primera vez que lo digo así.
[Música]
Zapatero me dijo que justo por ese contexto no formó parte de la decisión del día de las víctimas.
Zapatero: Pues me echaban en cara, como que yo era un traidor y que poco más o menos que trabajaba en favor de ETA. entonces deliberadamente permanecí en segundo plano, es decir oiga, lo que me digan, lo que me diga el Congreso de los Diputados, por supuesto.
Le pregunté si a él no le habían llegado las dudas sobre la autoría.
Zapatero: No, no era muy consciente. Sí era consciente de que no era una verdad indubitada. Pero…
Pero otra vez la inercia.
Zapatero: Como la inercia entendible de que ETA, País Vasco, podía haber sido, pues bueno, digamos que no me produjo la tentación de tener un reparo a la fecha, ¿no? Así lo definiríamos.
Isabel: Es duro escuchar esto, ¿eh? Porque… Bueno, yo tengo mucha gente… Txema Urkijo, por ejemplo, al que entrevistado varias veces, él decía que en el País Vasco, en el Gobierno vasco, para ellos Begoña no era una víctima. Y lo dice con pesar, ¿no? dice “lo digo con pesar, pero no formaba parte de nuestra historia de violencia política”. Y me pregunto si usted dice esto con pesar también, porque en realidad no era una víctima de ETA.
Zapatero: Bueno, bien, si el consenso a veces determina estas cosas. Y además, claro, hay que ponerse en el contexto. Yo era un objeto absolutamente atacable y atacado por parte de un sector de las víctimas y por parte de la derecha política de manera, en fin, muy dura. Entonces, no, debo decir que no, no reparé en el riesgo que podía existir para consolidar esta fecha, ¿no? La dieron por buena y no decidí tomar ninguna iniciativa. Esa es la verdad.
¿Y qué pensaba ahora, después de tanto tiempo, ahora que le había contado de ti, de tu familia?
Isabel: ¿Qué piensa ahora cuando le cuento como…? Bueno, sobre la familia, ¿por ejemplo?
Zapatero: No, lo importante es que. Es que sabemos ahora la verdad. A la familia. A la tragedia de la muerte de un bebé se ha unido. Una pena añadida que siempre he visto en las víctimas. Y es la incertidumbre, la inseguridad sobre lo que he pasado.Y pues nada. En cualquier momento me gustaría poder dar un abrazo a la otra Begoña.
[Música]
Hablamos un rato más sobre política, sobre Euskadi antes y ahora. Zapatero me habló mucho del daño que quedaba, de cómo la violencia política dejaba siempre un rastro
Zapatero: Siempre cuando un país es azotado por la violencia o por el terrorismo, hay hechos falsos que dañan la memoria, utilización política, desgarros…
Y me dijo también que quizá ya era el momento de saber la verdad sobre algunas cosas.
Zapatero: Pensaba, pienso alguna vez que el hecho de que pasen los años desde el fin de la violencia podía hacer que ganáramos perspectiva y sosiego para encarar con más unidad, con más sentido histórico, con más amor a las víctimas. Pero no es fácil.Aún años después del fin de la violencia de ETA, todavía el debate sobre las víctimas tiene aristas políticas que nos deslucen como país. Nos deslucen como país.
Y yo pensé que eso era, justo, la historia de tu hermana: una de esas aristas políticas que “nos deslucen como país”.
Isabel: Pero ¿qué tendría que hacerse? ¿Se podría hacer un desmentido o una corrección? ¿Se hace esto? ¿Alguna vez se ha hecho?
Zapatero: Bueno, me parece importante que se haya establecido la verdad, ¿no? Y creo que en ese sentido sí habría que hacer un debate sosegado sobre qué pasó y sobre qué debe pasar en el futuro. Si es que el clima político lo permite, que esa es la restricción más importante. Pienso que en su caso, la iniciativa que no sé si forma parte de este, de este diálogo, la iniciativa debería ser la de la Presidencia del Congreso de los diputados. Y por supuesto, nada se podrá hacer si no hay un consenso. Es evidente, ¿no? O sea, la política tiene unas reglas a veces no escritas, pero ni cambiar fechas en favor de la verdad se puede hacer sin consenso.
Isabel: Muchas gracias.
Zapatero: Gracias.
Esa frase de Zapatero se me había quedado grabada: “ni cambiar fechas en favor de la verdad se puede hacer sin consenso”.
[Música]
Y, así, con todo eso en la cabeza, fui una vez más a Lasarte, a vuestra cocina, y nos sentamos los tres juntos a escuchar. Hacía ya mucho tiempo que nos conocíamos, Bego, y ya habíamos hecho muchas otras veces ese pequeño ritual nuestro de escuchar la información que yo os traía. Pero me costó mucho enseñarte este episodio. No iba a ser fácil de escuchar.
Isabel: Paramos a comentar.
Bego: No sabría decir. Fíjate, es como escuchar y escuchar. Y al final es un poco como la sensación de… Que al final fue la… Pues no sé. La niña fue el… Bueno, pues…
Juanlu: La eligieron por que hubiera un poco de consenso, nada más. Sí. El consenso.
Bego: Sí. Porque no…
Juanlu: La fecha.
Bego: Sí, porque el 11 no venía… No venía bien, no venía bien. Sin embargo, mi hermana venía bien.
Juanlu: No lo hicieron por la niña, lo hicieron por conveniencia.
Bego: Hombre.
[Música]
Isabel: ¿Y cómo te sientes tú con eso?
Bego: Pues un poco triste. Un poco triste.
Juanlu: Te sientes manejado al final. Manejado en todos los sentidos.
Bego: Sí, porque al final nadie… Ahora sí, ¿no? A partir del 2010 y cuando sale… Pero todos esos años, nadie le ponía importancia, ¿no? Aquello fue. Aquello fue. Y entonces luego ya entras y luego les conviene la fecha, tal. Menos mal que no fui a ese homenaje. Fíjate que tú decías que teníamos que haber ido… Después de todo esto, no me arrepiento en absoluto de no haber ido. Ni ese año ni el siguiente. Ya dejaron de hacer.
Juanlu: Imagínate… Ay, Dios. Encima… Claro, no tenemos esta información, ni mucho menos. Imagínate que te hacen, bueno, que te hacen hablar o cualquier…
Bego: Pero bueno, pero de todas maneras esa es la pena, ¿no? Porque al final utilizan a las víctimas y en mi caso, pues durante muchos años estuvo callado y luego de repente qué bien viene, ¿no? Es una anécdota, pero una anécdota que viene bien. Bueno, luego se recibieron homenajes, mi madre los vivió, en ese sentido yo estoy contenta.
Juanlu: Lo bueno que puedes sacar de todo eso es que tu madre se fue con eso.
Bego: Sí, en ese sentido estoy contenta. Mi madre se fue contenta. Por eso digo que menos mal.
Había empezado este episodio hablando de ese monumento de tiempo que son los días que marcamos en el calendario, los días de memoria pública. Pero nos faltaba una cosa, una cosa importante. Porque, una vez que alguien decide erigir un monumento, hay que elegir qué forma darle. Por ejemplo, si lo que se decide conmemorar es una batalla, ¿qué se erige? ¿Una estatua ecuestre del general que la lideró? ¿Una cruz a los que murieron en el campo de batalla? ¿A las víctimas civiles? ¿Un monumento abstracto para que no se repitan más guerras? Hay que encontrar una imagen que represente todo lo que se quiere representar con ese día: una imagen perfecta.
Y así parece que pasó con el día de las víctimas del terrorismo. De repente, tu hermana apareció como eso, como la víctima perfecta: una niña inocente, asesinada por ETA, que había sido la primera y que además no pertenecía a ningún partido político. Una víctima capaz de generar “unanimidad”, esa palabra que fue, probablemente, la palabra más repetida ese día.
El mismo 27 de junio, José Bono dio una entrevista al diario ABC. El periodista le preguntaba ¿Por qué justamente este día?. Y Bono respondía: “Para que los ignorantes o los perversos no puedan decir que la primera víctima de ETA fue un político, un militar, un guardia o un policía. Fue una niña que hoy tendría 52 años”.
Y así, el caso más discutible se había convertido en indiscutible.
Pero no sería así para siempre.
En el próximo episodio, te quiero hablar justo de eso: de cómo esa versión empezó a deshacerse, y de cómo tu hermana pasó de ser “la primera víctima de ETA” a quedarse simplemente como “la primera victima del terrorismo”.
Pero el caso es que, a día de hoy, tu hermana no es la primera víctima del terrorismo reconocida en España.
Eso, en el próximo episodio.
