Se llamaba como yo. Episodio 7: La cocina
Transcripción
Parece mentira, pero hemos llegado al final de esta serie.
Normalmente, una historia empieza por el principio, pasa por el medio y llega al final. Y, si la miras de manera cronológica, esta historia es así: empezamos en junio del año 60, con esa maleta bomba que mató a tu hermana en la estación de Amara, seguimos por el silencio de tu familia en los 60, en los 70, en los 80… Y después, ya, Lluch, el homenaje y el año 2010. Y todo lo que vino después.
Pero, en realidad, en esta historia había un hueco: nos faltaba una pieza: entender de dónde había salido esa otra versión de la historia, la que cambió tantas cosas. Y para eso teníamos que ir al origen: a aquella nota que publicó el vicario de San Sebastián en el año 1992, aquella nota al pie que decía que “parecía ser que la primera víctima de ETA fue una niña de 22 meses, Begoña Urroz Ibarrola”.
[Música]
Pero, con el tiempo, nos dimos cuenta de que el origen iba más allá del vicario Pagola. Y de que, en realidad, estaba mucho más cerca de lo que pensábamos. Y fuimos juntas a buscarlo.
[Música]
Porque durante toda la investigación, yo hacía las entrevistas, y después volvía a Lasarte, a tu cocina, y os contaba, a ti y a Juanlu, lo que me habían contado a mí. Y ahí comentábamos, atábamos cabos, íbamos componiendo este puzle. Pero hay dos entrevistas a las que yo no fui sola. A las que fuimos juntas.
E, igual que supe que esas dos entrevistas teníamos que ir juntas, también sé que, ahora, ha llegado el momento de que tú también narres tu historia.
Bego: Yo con esta voz?
Isabel: Sí.
Bego: No sé si me va a salir como tú. Tú tienes la voz más dulce.
Isabel: Te va a salir diferente. Con tu voz. ¡Que no me ha dicho que no.!
Juanlu: ¿Qué pensabas, que iba a decir que no o qué? ¿Pero tú qué miedos tienes?
Bego: Yo, tengo miedo yo, con esta voz.
Isabel: ¿Quieres narrar conmigo el último episodio?
Bego: Ay… Lo intentaremos, ¿vale? Lo intentaremos, ¿eh?
Así que, para terminar esta serie, cambiamos tu cocina por un estudio de grabación…
Isabel: Sí. Vale, bagoaz.
Y empezamos.
Bego: Bienvenidas y bienvenidos a Se Llamaba Como Yo. Una serie documental sobre mi hermana, Begoña Urroz, el silencio de mi familia y el ruido que lo rompió. Una serie de (De eso no se habla)…
Isabel: … en coproducción con EITB Media y con el apoyo del Ministerio de Cultura.
Bego: Yo soy Begoña Urroz.
Isabel: Y yo soy Isabel Cadenas Cañón.
Y este es el último episodio: La cocina
Isabel: Sí, estás.
Bego: ¿Qué me ves, tensa?
Isabel: No, al revés. Te veo muy empoderada.
Bego: Bueno, sí, igual porque estoy tranquila. No sé.
Isabel: Sí, te veo muy… ¿No? ¿Tú cómo la ves?
Juanlu: Empoderada, como debe ser.
Isabel: ¿Verdad?
[Música]
Juanlu: No, no es mucho de aquí a allí, 20 minutos…
I: Al principio, parecía evidente cuál era el lugar al que teníamos que ir a buscar ese origen.
GPS: En 300 metros gire a la izquierda.
Fuimos, claro, a ver al vicario Pagola.
B: Fuimos en coche, nos llevó mi marido. Pues como nerviosa y a la vez pues oye, con expectativa, con ilusión de verle, porque tanto oír hablar de él, aquel pie de página… Entonces decía, bueno, pues a ver, a ver cómo es, ¿no?
I: Ese día llovía mucho.
B: Muchísimo.
I: Bajamos del coche corriendo y llegamos a esa especie de soportal.
B: Soportal.
I: Llamamos al timbre…
B: Sí…
Isabel: Hola, José Antonio. Le esperamos abajo.
B: Según lo vi, no sé si por lo que era, por el tema al que íbamos, pues fui a darle un abrazo
Bego: Qué ilusión conocerle.
I: Pagola nos llevó a su despacho…
B: Un espacio muy acogedor.
Pagola: Y has venido con el marido.
Bego: Sí, porque mi marido…
Isabel: Es majo, es un marido majo.
B: Y ahí nos sentamos los cuatro alrededor de aquella mesa. Y bueno, pues fuimos hablando.
Bego: Si supieran Isabel y mi madre que yo estoy sentada en una mesa con usted dirían… Bueno, contigo.
Pagola: Ya va la cosa, ya poco a poco…
Bego: Contigo.
B: Es qué él… Le hablaba de usted y él me decía “No, por favor”. Y yo vuelta, volvía a caer.
Bego: Bueno, estarían felices, dirían “Ay, Bego, mira cómo ha conseguido hablar con el padre”. Claro que sí.
Isabel: ¿Tú lo intentaste, Bego, alguna vez? Hablar con él.
Bego: Pues no, porque… A mí me parecía usted una persona tan importante…
Pagola: Pero hay que ser humilde (risas).
Isabel: ¿Cuánto tiempo fue usted vicario? Fuiste, Fuiste, Fuiste.
Pagola: Fui vicario general pues cuando estaba Setien.
Bego: Ah, Setien, claro.
I: “Setien”, decimos. “Ah, Setien”.
Isabel: Ni más ni menos…
B: Efectivamente, Setien estaba catalogado como estaba…
I: Fue obispo de San Sebastián durante los años más duros de ETA…
B: Pues le acusaban un poco de todo al final también, le acusaban de ir a favor y de ir en contra de ETA, o sea era…
I: Sí, Setien fue una figura muy importante en el tema vasco pero para explicar su figura deberíamos hacer otro podcast, así que yo creo que para este nos basta con decir que Pagola fue su vicario, su número dos, su sombra.
Bego: Gracias a ella, porque yo no le hubiera llamado nunca. Yo no, yo no te hubiera llamado nunca. Ha sido Isabel porque como está haciendo ese documental…
B: Que digo documental y no es documental.
I: Es un documental, es un documental.
B: Sí, es verdad. Es verdad. Sí, sí.
Bego: Yo estoy descubriendo muchas cosas que en mi casa no las dijeron, y entonces poco a poco van. Y bueno, y lo mismo que yo está descubriendo la gente de alrededor mío, porque nosotros tampoco no hablábamos, no sabíamos y no hablábamos.
B: Ernest Lluch y Pagola eran… Para mi madre eran las personas que guardaban ese recuerdo, las personas que estaban ahí en esa historia de su hija. Y entonces sí me hacía ilusión, ya que a Ernest no lo pude conocer, pues sí a Pagola.
I: Quizá por eso le contaste tantas cosas.
Bego: O sea que mis padres han sufrido la muerte de una niña, han sufrido dos, dos destrozos de tienda por la bomba. Todo efectos colaterales no iban a por ellos, evidentemente, pero el banco le ponían bomba, la tienda destrozada. Otro día otra bomba, destrozada. Entonces mi padre se murió en el año 2008 en el absoluto silencio, sin ninguna reivindicación, o sea, con un dolor…
Pagola: Claro, y sufriendo. Y sufriendo en casa
Bego: Y sufriendo. Y callando, y cerrando la boca. No, no hablar.
Pagola: Claro.
Bego: No contar, como… Hay veces… Yo ahora no, pero. Pero en esos años en que los padres no contaban nada y mis padres no se atrevían a decir nada… Hay veces que te sientes tú culpable,
Juanlu: Es que eso es lo peor, es no saber el no saber y el ostracismo que hay siempre…
B: Sí, sí, creo que sí. Creo que es importante que se sepa. Yo creo que un poco. Todas las familias de las víctimas, todas quieren saber… Lo que pasa, que a mí me ha costado mucho tiempo querer llegar a eso.
Pagola: ¿Tu madre?
Bego: Esta es la madre. Esta era la niña que mataron.
I: Tú le enseñaste hasta algunas fotos de tu familia.
Bego: Mi hermana. Y este era mi padre.
B: Ah, sí, la foto.
Bego: Mi madre, mi padre y la niña. y luego una foto de la niña sola.
Pagola: Pues yo… A ver, no…
I: Pero también hablamos, claro, de aquella nota que había escrito en el año 92.
B: Desde el momento en el que él saca esa nota salta toda esta historia, ¿no? Lluch… Salta toda esta historia, entonces sí que era un punto clave…
Pagola: Yo recuerdo que durante durante años en Lasarte se pensaba que era ETA.
Bego: Sí, sí.
I: Pagola nos dijo eso: que no se acordaba bien, pero que para él todo el mundo en el pueblo pensaba que había sido ETA. Y también nos dijo que había hablado sobre el caso de tu hermana con alguien más.
B: Sí, sí.
I: Con Lluch.
Pagola: Pues Ernest Lluch me vino a mí, a San Sebastián… Él estaba haciendo como un historial de ETA y me vino y yo le dije que yo tenía la impresión que era ETA. Tuve mucha relación porque me preguntaba muchas cosas, y entonces…
I: O sea que sí, que Ernest Lluch había consultado al vicario Pagola. Pero claro, la pregunta era cómo le había llegado la historia a él.
B: ¿A través de quién? ¿No? esa era un poco la pregunta que queríamos hacerle a él.
Isabel: La cosa es que usted se enteraría en esos años cuando escribió la nota, ¿no? porque si no lo habría dicho antes. En el 92.
Pagola: Ah, claro.
Bego: Antes no sabría, si no lo hubiera dicho antes también, ¿no? Claro.
Pagola: Ya no me acuerdo.
Bego: Claro, claro. Es normal.
Pagola: Ahora me meto en tantos líos…
I: Pero Pagola no se acordaba exactamente.
B: No nos supo decir de dónde había salido, ¿no?
I: Pensaba que quizá el alcalde, quizá el gobernador civil, o…
B: O quizá una catequista.
I: O quizá una catequista.
Pagola: Que yo tengo 87 años.
Bego: Por eso.
Isabel: Bastante se acuerda.
Bego: Yo estoy, vamos, alucinada de lo bien que está. O sea que…
I: Cuando fuimos a hablar con él, Pagola tenía 87 años, había publicado unos 30 libros y yo pensé que quizá habíamos llegado tarde, que unos años antes hubiera sabido decirnos. O quizá no. Porque, si algo he aprendido en esta serie, es que cada persona recuerda la historia en base a lo que sabe hoy, y que algunas veces es difícil recordar algo que para una persona fue importante, pero para otra no lo fue.
Isabel: ¿Sabe qué? Nadie se acuerda de nada. En esta historia…
Bego: Sí, nadie se acuerda.
Isabel: No se preocupe que usted no es el único.
Bego: No, no.
Pagola: Es que yo me dedicaba a otra cosa. Estoy ahora todavía, fíjate, sacando libros.
Bego: ¿Sí?
I: Y es verdad que él nos decía “bueno, yo he escrito muchos libros antes, después…” Y es verdad que para él esto era una mota… Una nota de pie de página que era una mota…
B: Una mota, eso es, sí, era una cosa pequeña para lo que él ha vivido. Entonces bueno, es comprensible.
Bego: Bueno, ha sido un verdadero placer.
I: Y una vez cumplidos los objetivos, nos empezamos a ir.
Juanlu: La luz…
B: Cuando salimos de su despacho, de despedirnos de él…
Juanlu: Eskerrik asko.
Pagola: Bai.
B: Ya había dejado de llover.
Isabel: ¡Ya ha dejado de llover! Agur…
Bego: Agur.
B: Y en el coche, pues no paramos de hablar.
I: Como siempre.
B: Como siempre.
Bego: … Ese día. Y en aquellos tiempos, además, lo que el Vicario decía, como digo yo, el alcalde, el cura y tal, era lo más importante. Entonces si él dijo ¿cómo nosotros íbamos a rebatir? Era otra esfera. Ahora, claro, ya le he visto mucho más cercano. Entonces, bueno, sí, me ha hecho mucha ilusión. Estás arropado, estás a gusto en un sitio tranquilo… Pues un poco como recordando a la cocina de Isabel, en la que te juntas y hablas goxo… Entonces yo creo que ha sido un momento muy agradable…
I: En aquella conversación nos dimos cuenta de que, para entender lo que ocurrió, no bastaba con hablar con Pagola. Teníamos que tirar aún un poco más del hilo.
B: Teníamos que saber de dónde había surgido la fuente.
I: Sí
B: La fuente en la que él diríamos se apoyó para publicarlo en ese pie de página.
Porque, aunque Pagola no se acordara bien, nosotras siempre habíamos tenido una sospecha.
I: Es que estoy… He estado repasando mucho nuestra conversación, nuestras conversaciones, y sabes que todo el rato hablaban de la catequista.
B: De la catequista
[Música]
I: Releyendo las fuentes de esta historia, nos dimos cuenta de que había alguien que confirmaba esa sospecha. Fue Jesús Duva, en su reportaje de El País del año 2010. Y ahí contaba que, mientras estaba hablando con tu madre, llegó a casa vuestra vecina, una catequista, y que fue ella quien le dijo que le había contado la historia al vicario Pagola.
En tu cocina hemos hablado muchas veces sobre esa catequista.
Juanlu: No, si se apoyó en la catequista, no es fiable esa fuente. La catequista había dicho que la primera víctima de ETA había sido Begoña Urroz, entonces todo al final se hace un poco bola…
Bego: Sí.
I: Pero hasta cierto momento yo no me di cuenta de que esa catequista era vuestra vecina de al lado, era Isabel, era la dueña de la cocina gracias a la cual yo te conocí. ¿Para ti eso estuvo siempre claro, Bego?
B: ¿Que la catequista era ella? Sí
I: Y quizá entonces era yo la que no hizo el link entre que la catequista era la misma que Isabel. Qué fuerte. Porque parece que no, parece que es como la que… Claro, yo en mi cabeza, como decíais la catequista pero no decías Isabel, para mí eran dos personas diferentes.
Dos personas diferentes que, de repente, se juntaron en una.
Isabel: Grabando. Nora goaz?
Así que esta historia solo puede terminar donde empezó.
Bego: Pues vamos a casa de Isabel.
Yendo a la cocina de Isabel.
Bego: Yo le digo Mendiluce, Mendiluce es su…
Donde de repente confluían tres cosas: aquella cocina en la que te conocí, la catequista que, en teoría se lo había contado a Pagola…
Bego: … Muchísimos años. Y somos puerta con puerta, pues vecina de la ama.
Y la vecina de tu madre.
Bego: Entonces a ver cómo se encuentra. Ya tiene sus añitos también… Vamos a ver.
Isabel: Bego, ¿o sea que esta es tu casa?
Bego: Esta es mi casa. Bueno, era mi casa porque ya vendimos.
Bego: Sí, a ver, nosotros nos criamos ahí. Mis padres vinieron de Navarra y es el primer, el único piso que compraron.
I: No fue fácil de hablar con Isabel.
B: No, porque estaba enferma. Estaba delicada, y entonces, claro, teníamos que buscar el momento. Hablamos con la hija, el momento de poder hablar…
[Telefonillo]
Bego: Arancha, Kaixo Bego, ahora ya.
Y al final, su hija Arantza nos dijo que pasáramos un día a tomar café, solo un ratito, para que Isabel no se cansara.
Isabel: Este es tu edificio de toda la vida.
Bego: Toda la vida. Yo he nacido aquí, mi hermana cuando murió bajó por aquí.
(Saludos)
Bego: Kaixo Isabel!
(Euskera)
B: Y claro, pasamos directas a la cocina.
Bego: Esta cocina tiene solera no, lo siguiente.
Isabel (vecina): Un sitio goxo. Un sitio tranquilo, tranquilo, donde se pueda hablar.
B: Qué gusto da oírla, oír su voz.
I: A Isabel.
B: Sí, Sí. Qué pena que no oiga tampoco la de mi madre. Las dos hablando.
Bego: Y me da tristura venir aquí porque sé que esa casa es donde he vivido. Y cuando paso por ahí miro.
B: Oírlas a las dos hubiera sido el no va más. Pero bueno, me lo imagino, venga, me lo voy a imaginar.
I: Venga, vamos a imaginárnoslo.
B: Que está ahí.
Arantza: Solíamos comunicarnos con tu madre…
Bego: Dábamos golpes.
Arantza: ¿Para qué? ¿Para qué era? Solía ser para que se asomara a la ventana.
Bego: Al balcón…
Isabel (vecina): Algún recado.
Arantza: Algún recado y hacíamos aquí en la pared, toc, toc, y la otra oía.
B: Sí, es verdad.
Arantza: Y salían a la ventana y se comunicaban…
Isabel (vecina): Que ahora ya los vecinos…
B: Qué recuerdos.
Isabel (vecina): … en este pasillo. Solía andar, corretear o medio andar.
Bego: Medio andar. Fíjate qué pasillo largo, ya has visto cómo es.
Isabel (vecina): Sí. Muy largo.
Arantza: Cuando iban a la compra, cuanto tu madre iba a la compra, le dejaba aquí a la niña, a mi abuela…
B: Tú imagínatela corriendo en un pasillo largo. Tú estuviste en ese pasillo. Imagínatela corriendo.
Isabel (vecina): Lo que pasa que éramos muy amigas.
Bego: Sí, ¿verdad?
I: Me encanta lo de que diga de “muy amigas” me parece como muy de joven, ¿no? Dice “muy amigas” de una manera…
B: Sí, sí, es verdad.
Arantza: Solíamos estar la ama y yo solas también y “Oye Jesusa, pues ven, ven, vamos a… Aunque sean las uvas”.
B: Mientras estábamos con Ixabel, sonó el teléfono y Arantza se fue a responder. Y de repente, en medio de tantas cosas bonitas, la conversación cambió.
Isabel (vecina): Sí, sí, disfrutábamos mucho. Y después penas también, ¿eh?
Bego: Penas también, sí. Qué penas, ¿verdad?
Isabel (vecina): Qué dolor, qué dolor. [00:17:11][1.0]
Bego: Sí, ¿verdad? Penas también.
Isabel (vecina): Penas también.
Bego: Sí.
Isabel (vecina): No sé si te habrá dicho. Lo de Ernest Lluch. Pues sí. Pues antes de conocerle, se murió. Antes de conocer nosotras, que íbamos a tomar un café… Y…
I: La primera cosa triste que se acuerda es lo de Lluch.
B: Lo de Lluch. Sí, sí, sí.
I: Me impresionó mucho eso y me impresionó como esa… Imagen. La repites tú, la repite Isabel, o sea, es como una cosa que se os ha quedado…
B: Sí, a mí se me… Yo… Era que venía ella llorando, chillando, entonces… Pero aquello fue el momento. Un momento en el que, timbre… Sí, sí, muy desgarrador.
Isabel (vecina): “¿Qué os pasa?” Estábamos las dos llorando…
Bego: Sí, tocaste el timbre y os abrazasteis.
Isabel (vecina): Sí.
Bego: Y yo, que estaba en la cocina: “¿Qué os pasa?” Y cómo os pusisteis, como locas, las dos, a chillar
Isabel (vecina): Sí. lo mataron. Absurdo. Una cosa absurda.
Bego: Como todas, ¿no?
Isabel (vecina): Como todas las muertes, han sido absurdas.
Bego: Sí.
Isabel (vecina): Aquí hemos sufrido mucho, mucho.
Bego: Ahora, sin embargo, tenemos tranquilidad. Ahora sí. Tú por lo menos vas a ver, estás viendo, que vivimos en paz.
Isabel (vecina): Sí.
Bego: Cosa que mi padre no vio, ni tu marido. Nadie. No vieron esa parte.
Isabel (vecina): No.
Bego: De todas maneras, todavía siguen erre…
Isabel (vecina): Erre que erre, erre que erre.
Bego: Volviendo, erre, erre. Y venga, ya vale. Y alguna vez les oyes que dicen… Ya está. Lo que pasa que sí que es verdad, que no hay que olvidar. No hay que olvidar. Pero no…
Isabel (vecina): No machacar.
Bego: No machacar.
Isabel (vecina): No machacar.
I: Tú cuando te has juntado con Isabel otras veces antes, ¿hablabais de la niña?
B: No. No, no.
I: ¿Nunca le habías preguntado a Isabel por la niña?
B: No. No, no… Es como que aquello era otra historia, ¿no? Y entonces como… Y vuelvo a repetirme, lo de… Como de aquello no se habla, pues yo ya paso.
I: Qué bien que fuimos, ¿no?
B: Sí.
Isabel (vecina): Cuando murió la pequeña, nuestra pequeña, pues por allí íbamos camino del cementerio. Del Calvario.
Bego: Y enterrar y…
Arantza: Con el ataúd.
Isabel (vecina): Con el ataúd pequeño del angelito.
Arantza: Sí.
Isabel (vecina): Y resulta que en ese entierro pues…
Arantza: ¿Qué hubo, concentración de gente?
Isabel (vecina): Qué va.
Bego: No, no.
Isabel (vecina): Todo lo contrario.
Bego: No fue nadie, ¿verdad?
Isabel (vecina): No fue nadie.
Arantza: Ah, eran las fiestas también.
Isabel (vecina): Eran las fiestas de San Pedro.
Bego: Cuando bajó… Mi madre siempre cuenta que bajaban la cajita aquí a enterrar y pasaba la charanga bailando, y saltando.
B: Con la niña, mis padres solos, de Navarra después de… Fíjate, pues solos. Tiene que ser… Tú te pones en el lado de la familia y dices “joder, para un poco la música, que es que estamos bajando, estamos enterrando a una niña”.
I: De repente, escuchándoos, me di cuenta de que estábamos frente a la única persona que había conocido a tu hermana, la única que podía contarnos de primera mano todas aquellas cosas que tú me habías contado porque te las había dicho tu madre.
Isabel (vecina): Hicimos el duelo juntos, con Jesusa, y aquí en esta casa…
Bego: Es que ¿dónde pudo hacer mi madre el duelo? Era su casa y en esta, porque el duelo era con los que estábamos aquí. Pues eso, quiero decir, que nadie más se ha enterado, nadie más se enteró.
Isabel: ¿Por qué no se enteró nadie más de eso?
Arantza: No se hablaba. Había… Pues yo creo que había miedo en ese momento.
Bego: Sí.
Isabel (vecina): Había mucho miedo. Mucho miedo, aquí en Lasarte-
Isabel: Pero entonces en el pueblo no se hablaba de lo de Begoña porque había miedo ¿de qué?
Isabel (vecina): No sé.
B: ¿A qué teníamos miedo? Cuando les oigo a ellas. “Teníamos miedo”. ¿A qué teníamos miedo? Nosotros no habíamos hecho nada, ¿no? ¿A qué teníamos miedo? Yo oigo esas palabras y digo, “teníamos miedo”. Por eso no hablábamos. Pero ¿miedo a qué? Ni que hubiéramos hecho nosotros eso ¿no? ¿A qué teníamos miedo?
I: ¿A qué teníais miedo?
B: Pues no lo sé. Es que no lo sé. Hablamos de una niña. Es que es curioso, es una pregunta que no sé responder. ¿A qué teníamos miedo? Ahora ya no, pero ¿entonces? A que se hablara, no se podía hablar. Yo ahora le diría a mi madre “¿de qué no podíamos hablar, de que la niña había muerto?”
Bego: Porque en aquellos tiempos, claro, se pensó que había… Es que no sé si entonces se sabía, quién había sido.
Isabel (vecina): Es que no era seguro, no era una cosa segura que era ETA.
B: ETA, mira, aquí lo dice.
Isabel (vecina): No era… No era seguro. Luego, después sí.
Bego: ¿Después sí? Bueno, claro, por lo que se fue diciendo…
B: ¿Ves?
Juanlu: Entonces también es que el que hablaba de eso o decía algo… Entonces ETA era la que funcionaba, vamos, que estaba bien visto. Entonces ETA estaba bien visto. Entonces el que criticaba a ETA podía estar mal visto en el pueblo.
Bego: Sí, sí, sí.
I: Isabel nos dijo que en aquel momento no era seguro que a tu hermana la hubiera matado ETA. Que luego sí. Pero entonces, ¿fue ella la que le dijo eso a Pagola? Para hablar de eso, volvimos, claro, a las fuentes.
Isabel (vecina): A ver si yo tengo el libro ese.
Arantza: Es el libro de Pagola.
Isabel (vecina): Uno azul, ¿no es?
I: Volvimos a leer la nota al pie…
Bego: A ver, sí, a ver.
Isabel: Él dice “En realidad, parece ser que la primera víctima de una acción terrorista de ETA fue la niña de 22 meses Begoña Urroz Ibarrola, muerta el día 27 de junio de 1960 al hacer explosion un artefacto colocado en la estación de Amara, en San Sebastián”.
Arantza: Son los hechos.
I: Hechos, como dice Arantza. Pagola decía “hechos”. Pero no decía nada de quién se lo había dicho, no decía quién era su fuente. El que sí decía algo de la fuente de Pagola había sido Lluch.
Isabel: “La fuente en la que se basó el vicario general Pagola era impecable, y a partir de ella he podido obtener informaciones comprobatorias y adicionales.
Aquellas informaciones adicionales y comprobatorias, claro, tenían que ser la llamada que hizo Lluch un día a casa de Isabel.
Isabel (vecina): Bueno, nos llamó a las dos. A Jesusa…
Bego: ¿Con la ama también habló?
Isabel (vecina): Creo que sí.
Bego: ¿Sí? Eso ya no lo sé, yo, fíjate, eso no lo sabía. Contigo ya sé que sí. Porque fue un poco a raíz tuyo…
Isabel (vecina): Sí. Y con la ama también. La ama estaba al lado mío en el teléfono.
Bego: Con el teléfono. Ah, vale, vale, vale. Sí, sí, sí.
Isabel (vecina): Y después yo le decía a la ama “Oye, pues que va a venir a tomar un café”, y eso.
I: Y ahora empezamos un momento muy interesante…
B: Le pregunta Arantza, ¿no?
I: Todas.
Arantza: ¿Te preguntó Lluch directamente si tenías pruebas fehacientes de que fue…? O dijo “No, yo quiero presentarme en tu casa y por favor llámale a Jesusa”…
Isabel (vecina): No, no, solamente un café. Para quedar.
Arantza: ¿Para quedar?
Isabel (vecina): Para quedar y para…
Arantza: No fue un telefonazo diciendo “oye, que me he enterado que esto lo has dicho tú a Pagola” y “¿Tú cómo sabes?”… ¿Te empezó a decir por teléfono?
Y ahí, no sé cómo lo sentiste tú Bego, pero para mí fue como que Arantza tuvo un momento de revelación sobre aquella llamada.
Arantza: Por eso quería venir. porque la catequista que nombraba en ese libro es Isabel.
Bego: Es la madre.
Arantza: Y entonces por eso quería venir en primera persona a entrevistarse con la catequista, para la fuente. Hay que ir a la fuente.
B: Igual a Arantza le contó algo y esta se lo quería hacer recordar a su madre.
I: Sí. Y no fue la única.
Arantza: ¿Y a ti quién te había dicho?
Bego: ¿Y a ti quién te había dicho? Alguien te diría, o ¿alguien te mencionó? ¿O solamente fueron como rumores? Serían rumores, ¿no?
Isabel (vecina): Yo creo que serían rumores.
Bego: Que dirían “esto ha sido ETA”.
Arantza: ¿Tú pruebas no tenías, no?
Isabel (vecina): No, no.
Bego: ¿Nadie te dijo a ti que había sido…?
Arantza: Lo que había en el pueblo, los rumores que había en la calle.
Isabel (vecina): Rumores.
Arantza: Tú ibas mucho a las brígidas también.
B: Las monjas.
Arantza: Pero se enteran de todo. Te digo yo que se enteran de todo.
Bego: Hombre, pero digo yo, tanto como eso…
Isabel (vecina): No, pero…
Arantza: Que sí, que sí. ¿Las monjas de clausura? Jo…
(Risas)
Y ahí, Bego, mientras os escuchaba hablar, pensé algo que no había pensado nunca. Y es que las mejores entrevistas son aquellas en las que la entrevistadora no tiene ni que abrir la boca.
Bego: Sí, hemos coincidido aquí ya más de una vez…
B: Ya, es que ya hablábamos suficiente nosotras. Estábamos ahí entre Arantza preguntandole a Isabel, a su ama, y yo… Bueno bueno, no hacía falta.
I: Sí. Pensé eso en ese momento, dije “igual esta es la mejor entrevista de mi vida y yo no he hablado”. Y me encantó eso. Bueno, reflexiones.
Arantza: Pagola venía mucho a dar charlas. Era un… Es, todavía, un sacerdote… Ha sido como muy popular y muy querido en Guipúzcoa. Pero muy, muy valorado. Y luego las conferencias, en Lasarte ha dado más de una conferencia.
Isabel (vecina): Junto a Setien.
Arantza: Y siempre hemos, has ido donde Pagola a felicitarle o darle…
Bego: Sí, o saludarle.
Arantza: O decirle “tenemos este problema, tienes que venir un día con este”… ¿no? Solías intercambiar mucha información con Pagola. Pues una conversación de esas.
Y aquí Arantza, tratando de entender en qué momento preciso pudo haber hablado su madre con Pagola sobre tu hermana.
Isabel (vecina): Es que yo clarísimo no puedo… No puedo tener.
Juanlu: Igual aquellos tiempos, por…
Isabel (vecina): En aquellos tiempos, dirían. “Pues sí. Pues ha sido ETA”.
Arantza: Pero ¿pruebas fehacientes?
Juanlu: Hombre, pruebas fehacientes…
B: Claro, es que ya ves, su hija cómo le insiste e insiste… Entonces yo creo que eso, en una conversación de esas le diría. Oye, ya ves, de lo que puede salir todo esto. Pero cómo se agarran luego todos a eso, ¿eh?
I: Sí.
B: Es curioso en esta historia, ¿eh? Todos se agarran a eso.
[Música]
B: Sí, a ver que fue ella sí. En esta conversación se le ve, que su hija además le insiste y su hija también lo dice. Sí que fue ella. ¿Que cómo lo sacó? Pues efectivamente se da a entender que lo que se hablaba en el pueblo a ella le habría llegado un rumor… Se hace una bola, ella seguiría diciendo que era ETA, le diría a Pagola y todo. Entonces yo creo que eso es así.
I: Pero ¿tú crees que fue Isabel? No sabemos, ¿no? Pero ¿crees que Isabel fue la que recogió el rumor, se lo dijo al vicario y eso le digo a tu ama? ¿O al revés, o que en tu familia se empezó a pensar que era ETA y entonces tu mamá habló con Isabel…?
B: No. Yo creo que no. Yo creo que no. A ver, no digo quién es el primero, ahí no puedo saber, pero seguramente, pues esos contactos, como ellas, como amigas que se hablaban mucho, pues hablarían del tema, ella se enteraría… Igual a Isabel, por lo que te he dicho, por ser catequista y por los contactos que tenía en asociaciones y tal en aquellos tiempos, pues probablemente le llegaría ese rumor. Ese rumor lo contaría con mi madre, hablarían en casa de eso cuando se juntaban las dos, “fíjate la niña”, lo que sea… Pues entonces mi madre, pues eso… Dicho por Isabel, después por Pagola y después por Lluch, pues yo creo que mi madre ahí… Vamos, como se suele decir, a muerte, ¿no? Lo que se dice, la expresión, lo que ellos de aquella… Yo estoy convencida.
I: Pero claro, ¿cómo tener certezas de algo si tus propias vecinas, si las propias Arantza e Ixabel, no empezaron a entender el peso de ese silencio hasta el año 2010?
Arantza: Y cuando salía en la prensa, empezamos a ver nosotros y dijimos “Pero ¿esto? ¿Esto por qué se ha tenido guardado tanto tiempo?”
Bego: Tanto tiempo, efectivamente.
Arantza: Este sufrimiento de esta familia.
B: Claro. Sí, claro. Es que desde entonces… Eso fue un antes y un después. Hasta entonces, nadie, no hablaba. Y ellas también, ya ves, vecina de al lado.
I: Y ahí, la conversación fue, necesariamente, hacia lo que tuvo que significar esto para tu madre.
B: Sí.
Bego: A ver. Yo me acuerdo siempre, yo tengo esa sensación con mi madre. El esconder, el no demostrar, el que no te vean. Entonces en casa toda la discusión que quieras, pero luego la calle era encantadora, todo el mundo me decía “Es que tu madre es encantadora”. Y es eso. Yo creo que delante, en la calle, no demostrar nada, luego…
Isabel (vecina): Yo creo que las mujeres de antes tenemos eso.
Bego: Eso. Sí, sí.
Arantza: La imagen.
Bego: La imagen.
Isabel (vecina): La imagen.
I: Esto de… A mí me gusta mucho esta parte de la conversación, ¿no?No sé, me parecía que todas estabais tratando de entender a tu ama.
B: Sí.
Arantza: Igual era un no sé, pero igual… Rebotada con el mundo, con el mundo. “Me han quitado a mi hija mayor, ya no la tengo más, que es… Y tengo otra hija y… Todo lo que he perdido con la hija mayor”. Yo…
Juanlu: A saber lo que le pasaría por la cabeza.
Arantza: Al final era como una rebelión contra el mundo. Como amargada.
Bego: Sí. Por eso las psicólogas, las psicólogas que vinieron de Madrid, pues vinieron a ver a mi madre y cuando terminaron me dijeron “A tu madre ya se le ve que tiene eso ahí arraigado, metido”, o sea… Claro, una mujer ya de 80 años…
B: De mayor.
Bego: Por eso.
Arantza: Pero luego es que tu madre podría estar enfadada con todo el pueblo de Lasarte. Porque con lo que le hicieron en el funeral que era, venga a festejar las fiestas y ella… Pero luego salió. Tuvo un comercio, tu madre. Fue una vendedora, tuvo una zapatería.
B: A ver, yo creo… Hoy en día cuando han matado a alguien… Bueno, llevamos años que no, pero cuando había una víctima, se paraba todo, se hacían homenajes, todo, todo. La gente acudía, la gente estaba sensibilizada. En aquellos tiempos… Y entonces mi madre pues se lo tuvo que comer sola. Y en esos otros casos todo el mundo por lo menos se ha sentido apoyado, ¿eh? Se ha sentido apoyado, reconocido… De la parte que sea. A mi madre no la reconoció nadie más que Isabel. Entonces yo creo que en eso la entiendo, ese dolor y esa rabia…
Bego: ¿Quién sufría más? Tú que les veías al aita y a la ama. ¿Quién llevaba…?
Isabel (vecina): El aita muy callado. Yo creo que la madre se desahogaba más.
Bego: Sin embargo, el aita tenía…
Isabel (vecina): El aita…
Bego: Más de dentro, sí. Cómo iba a llorar, ¿verdad? En aquellos tiempos, un hombre…
Isabel (vecina): Un hombre llorando…
Juanlu: Los hombres no lloraban.
Bego: Entonces no podía hablar.
Juanlu: No podían llorar. Sí, sí.
Isabel: Isabel, ¿y cuando le pusieron el mismo nombre a Bego?
Bego: Sí, hombre.
B: “Sí, hombre”. Es que me sale…
Isabel: ¿Qué te pareció?
Isabel (vecina): Muy bien (risas).
Bego: Es un poco…
Isabel (vecina): A ella no, igual.
Bego: Sí. Es un poco… Hay como dos sensaciones, ¿no? Una, dices, de orgullo, de… Y otra como una carga. Para mí es fuerte. Ahora ya igual no tanto…
Isabel (vecina): Creo que Begoña ha sufrido también.
B: Sí. “Ha sufrido bastante”, dice Isabel. Hombre, claro.
I: Sí.
B: Pero bueno.
I: ¿Y tu emoción de ahora?
B: Pues eso. Pues eso. Esa sobreprotección, claro, hemos sufrido todos, de una manera o de otra. Todos.
I: Ixabel había empezado a cansarse, así que nos despedimos y empezamos a irnos.
[Euskera]
Arantza e Isabel (vecina): 5, 4, 3, 2, 1…
Isabel: ¡Bien!
Juanlu: Sabemos contar todos, ¿eh?
[Risas]
Bego: Bueno, ¿qué? ¿Nos vamos o qué? Venga…
Isabel (vecina): Agur.
Bego: Con la excusa de ella he venido a verte, ¿ves? Que si no, nos metemos en una historia…
Isabel (vecina): A ver cuándo vienes otra vez.
Bego: Sí. A ver.
Isabel (vecina): Antes de que vuele.
B: Fíjate cómo ella ya sabía que iba a volar. Y muy alto, además.
Bego: Otros volarán antes, igual.
Juanlu: Dejaros de volar…
Arantza: Bonito trabajo estás haciendo.
Bego: Es lo que le…
Isabel (vecina): Es bonito.
I: Es difícil escuchar esto ahora, ¿verdad, Bego?
B: Sí, ella decía lo de volar porque ella sabía ya que estaba en fase terminal. Y ella falleció, pues cuatro meses después.
Arantza: Eskerrik asko.
Bego: Eskerrik asko…
Arantza: Cuando queráis…
[Euskera]
Isabel: Agur, laster arte…
Bego: Qué sonrisa.
B: Claro, tú vas todo el rato grabando… Qué pesada. (Risas)
I: De hecho, mira lo que me dice este hombre.
Juanlu: ¿¡Todavía sigues con el cacharro puesto!?
[Risas]
Bego: Cuando te he dicho yo… Qué sonrisa, qué sonrisa la mujer. Y es que ¿has visto qué sonrisa? Es una pasada.
Isabel: Y la hija también, ¿eh?
Bego: Sí…
Desde que hicimos esta historia, Isabel no ha sido la única que se ha muerto.
I: Dos meses. Después de esta charla se murió tu hermano Jon.
B: Sí. coincidieron en el hospital, los dos en paliativos. Es verdad. Ya estaba fastidiado y bueno, pues eso, que ya me he quedado sola. Estas cosas… Esto le hubiera gustado escuchar a mi hermano, hubiera estado muy bien.
I: ¿Sí?
B: Él, además, como hermano mayor, se llevó pues todas las placas, la medalla del mérito de no sé qué… Él dijo además que el día que no estuviera, que sería para mí. Y ya bueno, pues las tengo colocadas en Navarra, en la Casa de Navarra. Y bueno, pues eso, ya me he quedado sola.
I: Estaba pensando que tu hermano era como el guardián de la memoria de tu hermana y ahora eres tú.
B: Sí.
I: Así que de alguna manera esta había sido nuestra última oportunidad para entender qué había pasado con la historia de tu hermana y para descubrir aquellas cosas que nosotras no sabíamos.
I: A mí la verdad es que me parece increíble que una historia que nos ha hecho viajar tanto acabe volviendo a Lasarte.
B: Es verdad.
I: ¿No?
B: Sí. Es verdad, o sea, después de todo lo que tú has ido averiguando y preguntando y… Con todas las vueltas que has dado, que hayamos acabado aquí en Lasarte.
I: Y en la cocina de…
B: Y en la cocina de Isabel.
I: … de Isabel.
B: Sí. Sí, sí. Merecía que acabáramos en su cocina.
I: Merecía que acabáramos en su cocina.
B: Y con un recuerdo a ella. Claro que sí. Claro que sí.
[Música]
B: Se llamaba como yo es una producción de Se Habla Producciones…
I: … en coproducción con EITB Media…
B: … y con el apoyo del Ministerio de cultura, financiado por la Unión Europea…
I: Next Generation EU.
B: Next Generation EU.
I: Genial.
B: E-U.
I: E-U.
B: Es E-U?
I: E-U.
B: E-U.
I: Y ahora vienen unos créditos larguísimos.
Esta serie la he dirigido, investigado y escrito yo, Isabel Cadenas Cañón. Xuban Intxausti me habló de Begoña por primera vez, me ha ayudado con la producción y juntos hicimos el desarrollo inicial de esta historia. Paula Morais estuvo desde el principio como asistenta de montaje, de producción y de bastantes cosas más. Marta Martínez ha sido la editora de esta serie. Cris Tena ha hecho la coordinación de producción. Y ha habido un grupo de personas que han sido asesoras de temas políticos y/o narrativos: Ana Useros, Pablo Romero y Vanessa Rousselot. El fact checking lo han hecho José Molina y Clara Jiménez, de la fundación Maldita.es. Rebeca Hernández y Queralt Castillo apoyaron con la documentación. El diseño de sonido lo he hecho yo y Yago Mendívil ha hecho la mezcla final. Las locuciones se han grabado en Isolé División Sonora, y las locuciones del episodio 7, en Ulu Estudios, en Lasarte. Las ilustraciones de la serie son de Carmen Cáceres. El arte y el diseño gráfico, de Sandra Soler Peyton. La comunicación la ha hecho María Zuil. Y dejo la música para el final porque merece un sitio aparte. La banda sonora de esta serie la ha compuesto Maite Larburu, que además es de Hernani, que antes era el mismo pueblo que Lasarte. La sintonía la han hecho Maite Larburu y Vega Montero, y Paula Morais ha hecho la música de los previouslies. Los previouslies los han hecho Cris Tena y Vanessa Rousselot.
Este ha sido un trabajo de tres años y hay tanta gente a la que agradecer que no cabe aquí, así que hemos puesto vuestros nombres en la web. Pero gracias, especialmente, a las personas que se han escuchado las versiones de estos episodios cuando duraban 50 minutos, a las personas que participaron en los grupos de escucha de Madrid y Bilbao, y a los espacios que nos acogieron: Espacio Latte y Okapi. Y gracias, sobre todo, a Izaskun Pérez, que ha estado empujando para que esto saliera adelante como solo lo puede hacer una amiga. Una amiga que sabe mucho de audio.
Si te ha gustado Se llamaba como yo, ayúdanos a que esta historia llegue a mucha más gente. Recomiéndasela a quien tú quieras y diles que, además, ahora se la pueden escuchar completa. Ya sabes que si tienes curiosidad por saber más en nuestra web tienes acceso a mucha más información sobre estos episodios: fotos de la época, documentos y muchas cosas más en deesonosehabla.com, y en la sección de materiales extra de cada episodio. También puedes suscribirte a nuestros canales en cualquier plataforma de audio y puedes hasta dejarnos una valoración.
I: Bego, ¿y tú quieres hacer tus propios créditos?
B: Sí, por supuesto. Pues Isabel, agradecerte con todo mi corazón todo este trabajo que has realizado, todo lo que te has movido, todo lo que has indagado… Por supuesto agradecer a todas esas personas que tú has entrevistado, que han aceptado hablar y contar todo lo que saben, toda su información, aportando esa información tan importante… Y pues agradecérselo con todo mi corazón, por haberte ayudado a ti a poder realizar este documental. Y claro, a tu equipo, a tu maravilloso equipo, que han estado ahí contigo, que las he conocido, que son encantadoras, vamos… Así que muchísimas gracias a todos.
I: Milla esker, Bego, gracias a ti sobre todo, por haberte atrevido a hacer esto, y haber agarrado la mano y haber ido para adelante sin mirar, sin dudar, con los ojos cerrados.
B: Con los ojos cerrados. Ha sido un placer. Mira que me cuesta, me ha costado, pero reconozco que ha sido un placer. Y me has ayudado a sacar todas estas cosas que yo tenía ahí dentro.
I: Mila esker.
Gracias a nuestra fiel y generosa comunidad y gracias a ti por haber estado ahí. Gracias por escuchar. Milla, milla esker. Ta milla esker entzuteagatik.
[Música]
